sábado, 14 de septiembre de 2013

Preguntas a un oyente

El Jardín Digital, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, fue el lugar donde realizamos la actividad sonora. El lugar lo constituye un espacio medianamente amplio, con mesas de cemento y piso de adoquín. Asimismo, encontramos cuatro  barreras sonoras: la primera es el Edificio “B”, que limita de alguna forma la percepción de sonidos; la segunda es el Edificio “F”; la tercera son los árboles y la  flora que se encuentran a un costado del ya mencionado jardín digital y la cuarta y última barrera es el techado del mismo espacio. 

Seleccionamos el sonido de la escoba barriendo porque nos pareció el sonido más rítmico y pensamos que este sonido —y no sólo éste, sino todos— nos pueden motivar un estado de ánimo. También queríamos discutir qué sensación nos podría producir; queríamos encontrar si había acuerdo o desacuerdo en lo que el sonido nos producía a cada uno de los integrantes del equipo.


Los puntos que rescatamos de esta sesión auditiva fueron los siguientes:
  • El sonido es fuerte y claro, semejante al sonido que hace un rasguño, y es rítmico, ya que podemos identificarlo frecuentemente, cada determinado tiempo. Era un sonido agudo.
  • El sonido se oiría durante la mañana (7:00 a 9:00 am principalmente), de lunes a viernes; esto porque, generalmente, es cuando los de intendencia empiezan a hacer limpieza en la Facultad.
  • Fue frecuente el sonido. Duró desde que iniciamos la actividad hasta que la terminamos. Cada segundo se oía el sonido y luego otro segundo de silencio, y así sucesivamente. Esto marcaba un ritmo.
  • El sonido se complementa puesto que es algo que es común escuchar en la Facultad, junto con el sonido de las bancas, las platicas entre alumnos (murmullos), entre otros sonidos más. A demás influye el clima, ya que en las escuelas o avenidas cuando llueve barren las hojas que cayeron después de la lluvia. Aquí también aplicaría el lugar, porque la escuela está rodeada de árboles que hace que sea indispensable el barrer las hojas.
  • El agua puede ser un elemento, ya que al combinarse con las hojas “ilumina” el sonido, al igual que el suelo, ya que no es lo mismo barrer tierra u hojas secas. El agua y el suelo pueden ser factores que lo identifiquen.
  • Algunas características que encontramos es que nos remite a las escuelas, porque ahí es común el uso de estas escobas, al igual que en las calles de la ciudad de México, esto sería algo geográfico. También trae consigo el símbolo del barrendero, con su overol naranja y su carro con botes de basura. Podría también ser símbolo de limpieza el sonido, ya que cuando se barre,  generalmente, es porque está sucio el lugar donde se ejecuta la acción. 
  • Si encontramos este sonido en otros entornos (el sonido aislado, mas no el conjunto de sonidos con pájaros etc.), como ya hemos comentado es común en las escuelas, y aquí puede haber semejanza. También podemos encontrarlo en un ambiente urbano, calles y avenidas.
  • Nos trajo a la memoria nuestra vivencia en la primaria, visitas al zócalo, por lo mismo que en estos lugares se puede encontrar este sonido. También nos remitió a la lluvia y hojas, por el contexto en el que se usan esas escobas.
  • Cambió de volumen, porque al principio el sonido se ubicaba en un lugar más lejano al nuestro y, conforme avanzó el tiempo, estuvo más cerca, tanto que pudimos ubicar el lugar de donde venía y ver quién y qué producía el sonido.
  • El sonido es común oírlo en la Facultad, pero se nos hizo aburrido y tranquilo; hasta nos pareció que el ritmo no era alegre. Podemos decir que no causó gran impacto en nuestra perspectiva de ver el entorno o nos hizo verlo de manera diferente.
Con esta actividad pudimos darnos cuenta que podemos apreciar un sonido de maneras en las que no es muy común hacerlo ya que la mayoría de las veces oímos, pero no escuchamos. A demás podemos atribuirle significados que antes no hubiéramos visto que tenían. 

"Los ángeles de Ginis"
Gabriela García García
Daniela Yuveri Rivera Torres
Aarón Asael Sánchez Ortega

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Paseo sonoro: Parque Viveros de Coyoacán


Para la actividad del paseo sonoro escogimos el parque Vivero Coyoacán, conocido comúnmente como “Los Viveros de Coyoacán”. Este lugar está situado en la delegación Coyoacán, a la salida de la estación Viveros de la línea 3 del Metro, por Av. Universidad y Progreso, al sur de la Ciudad de México. El parque cuenta con diferentes áreas donde se da la producción de diversas plantas, que sirven para la conservación del medio ambiente; también hay espacios recreativos y deportivos para uso público.

El lugar donde dimos nuestro paseo fue en el sendero cerca de Av. Progreso. Ahí, la gente puede correr o caminar mientras observa a su alrededor un paisaje arbolado, de distintas especies, y otras plantas. Cabe destacar que el lugar por donde puedes caminar o correr está marcado por un camino de grava rojiza. 

Durante la actividad utilizamos un Sony Xperia Miro, para la captación de imágenes y audio.

Cuando llegamos al lugar hicimos un primer recorrido, donde escuchamos los pasos de las personas que caminaban, corrían o trotaban, así como sus voces al platicar o hacer interjecciones causadas por el esfuerzo o el agotamiento físico (uff; ah, ah, ah; fu-fu-fu; aah; etc.). Lo antepuesto fue nuestra primera impresión auditiva.

En nuestro segundo recorrido intentamos sensibilizarnos más auditivamente y escuchar con mayor atención. Así, pudimos distinguir sonidos naturales y sonidos mecánicos. Los primeros correspondían al viento, a las caminatas, trotes o corridas, a las interjecciones o el chiflido y las voces de las personas, si consideramos que el hombre es producto de la naturaleza. Mientras que los sonidos mecánicos fueron tres: el de la máquina que se asemejaba al sonido de un gran ventilador de un centro comercial, el sonido producido por un aparato para hacer abdominales –éste no estuvo dentro de nuestro paseo—y los sonidos de los motores de los autos al acelerar en la vía pública.

Cuando ponemos atención a los sonidos que se generan en nuestro entorno inmediato —en este caso, el parque— podemos escuchar los planos sonoros que revisábamos en clase. Así pues, lo primero que percibimos fueron los pasos de la gente que corría, trotaba o caminaba en el parque “Los viveros de Coyoacán” que, regularmente, se encontraban en primer plano.

En ocasiones, el sonido de los pasos  trascendía de una intensidad fuerte a una débil, esto a medida que las personas se acercaban a nosotros o se iban alejando. De esta manera, los sonidos de las voces y los pasos se manifestaban, dependiendo el fragmento de tiempo, en un primer o segundo plano; esto ocurrió a lo largo de los 41 segundos que duró nuestro paseo sonoro.

En un tercer plano encontramos sonidos de diferentes naturalezas, tales como el sonido de una máquina que no se alcanza a percibir —suponemos que es por la calidad de nuestro micrófono— y el sonido del tránsito que circulaba a las 11:45 de la mañana en Av. Progreso.

Asimismo, nos atrevemos a comentar que había un cuarto plano: la canción I got a feeling del grupo The Black Eyed Peas, que se percibía muy tenue y para captarla teníamos que poner mucha atención. Posteriormente, descubrimos que el sonido de la música provenía del deportivo que se encuentra dentro de “Los Viveros De Coyoacán”, en donde jóvenes y señores, al ritmo de la música, se ejercitan y practican box. Lamentablemente, el sonido de la música no se escucha debido a nuestro medio de captación de sonidos.

Clasificando todos los sonidos que ubicamos, tenemos ritmos y tonos. Los ritmos son prácticamente tres: el primero es el de los pasos originados por una caminata, que van de un segundo y un silencio, un segundo y un silencio (sonaba pam-pam; pam-pam; etc). El segundo es el trote, donde el sonido del paso era más rápido; su duración era menor a un segundo y también había un intervalo de silencios entre los pasos (el sonido era pam-pam-pam.) El tercer ritmo fueron los pasos causados por correr; estos duraban mucho menos que los del trote e iban más rápidos y con un intervalo de silencio casi imperceptible (su sonido era pam-pam-pam-pam-pam-pam…).

Los tonos los reconocimos principalmente en las voces: la voz grave era del señor y la voz aguda de la señora, quienes conversaban; también los sonidos de los claxon tenían distintos tonos, ya que unos eran más agudos que otros. Y fuera del paseo sonoro, en la canción se escuchaban tonos más agudos, y en otras ocasiones más graves.

Las fuentes de la mayoría de los sonidos en el parque provenían de la naturaleza o de la interacción de las personas con ésta (el choque de las piedras contra los pies al caminar, correr o trotar). Los sonidos mecánicos eran los producidos por maquinaria (los autos, la máquina que nos remitía al ventilador del centro comercial y la música).

Escuchar los sonidos como elementos aislados causan una reacción sumamente diferente a escuchar un conjunto de sonidos, urdidos entre sí,  que componen una banda sonora (las voces, la música, el silencio entre los pasos, etc.). Entonces, si escuchamos todos los elementos, no aislados sino juntos, obtenemos ésta “composición musical” interpretada por diferentes instrumentos que le dan particularidad y originalidad.

Así, partiendo de la premisa de que la realidad no es estática, sino que está en constante movimiento y cambio, esta melodía ambiental no es posible trasladarla a otro contexto. Los argumentos que damos son los siguientes:
  • Difícilmente se pueden reunir todos estos elementos en otro espacio y en otro tiempo.
  • Aunque se logre reunir todos estos elementos en otro espacio, éste puede modificar el sonido. Por ejemplo, estos elementos no sonarán de la misma manera en “Los Viveros de Coyoacán” que en el “Parque España”, en la Condesa, ya que en el segundo influyen diversos factores, y aún menos, sonarán igual que en un parque de provincia.
  • El tiempo es otro factor que modifica nuestra atmósfera sonora. La modifica en tanto que no es lo mismo escuchar todos estos elementos a las 3 am de la mañana, que en alguna hora pico (12 del día, por ejemplo).
  • Otro punto es el clima: los adoquines que están en la entrada de los Viveros, con el calor comenzarían a “crujir”, mientras que con el frío no se escucharían. Asimismo, la madera con la humedad tiende a hincharse y crujir.
  • Un último factor es el día. No es lo mismo un lunes o un martes, a un viernes o sábado en donde se manifiesta un mayor ajetreo en casi toda la ciudad.
Por tanto, escuchar sonidos de manera aislada no es lo mismo que escucharlos de manera conjunta, ya que la armonía de nuestra composición sonora cambia. Creemos que logramos el objetivo de la actividad, puesto que pudimos sensibilizar nuestra capacidad auditiva y comenzamos un proceso para educar el oído. Oír no es lo mismo que escuchar: oír  consiste  sólo en percibir los sonidos, mientras que escuchar implica poner mayor atención; oír y escuchar nos ayudó a apreciar y distinguir  los sonidos desde otra perspectiva. 

Gabriela García García
Daniela Yuveri Rivera Torres
Aarón Asael Sánchez Ortega

martes, 10 de septiembre de 2013

Y arrancamos...

Este es el blog del equipo "Los ángeles de Ginis", dónde subiremos los trabajos realizados en la materia de Discurso Audiovisual 2014-1. Con la ayuda de nuestra maestra Gina y los "Omares" esperamos realizar buenos trabajos. 
Aaron, Dani y Gabriela.