miércoles, 11 de septiembre de 2013

Paseo sonoro: Parque Viveros de Coyoacán


Para la actividad del paseo sonoro escogimos el parque Vivero Coyoacán, conocido comúnmente como “Los Viveros de Coyoacán”. Este lugar está situado en la delegación Coyoacán, a la salida de la estación Viveros de la línea 3 del Metro, por Av. Universidad y Progreso, al sur de la Ciudad de México. El parque cuenta con diferentes áreas donde se da la producción de diversas plantas, que sirven para la conservación del medio ambiente; también hay espacios recreativos y deportivos para uso público.

El lugar donde dimos nuestro paseo fue en el sendero cerca de Av. Progreso. Ahí, la gente puede correr o caminar mientras observa a su alrededor un paisaje arbolado, de distintas especies, y otras plantas. Cabe destacar que el lugar por donde puedes caminar o correr está marcado por un camino de grava rojiza. 

Durante la actividad utilizamos un Sony Xperia Miro, para la captación de imágenes y audio.

Cuando llegamos al lugar hicimos un primer recorrido, donde escuchamos los pasos de las personas que caminaban, corrían o trotaban, así como sus voces al platicar o hacer interjecciones causadas por el esfuerzo o el agotamiento físico (uff; ah, ah, ah; fu-fu-fu; aah; etc.). Lo antepuesto fue nuestra primera impresión auditiva.

En nuestro segundo recorrido intentamos sensibilizarnos más auditivamente y escuchar con mayor atención. Así, pudimos distinguir sonidos naturales y sonidos mecánicos. Los primeros correspondían al viento, a las caminatas, trotes o corridas, a las interjecciones o el chiflido y las voces de las personas, si consideramos que el hombre es producto de la naturaleza. Mientras que los sonidos mecánicos fueron tres: el de la máquina que se asemejaba al sonido de un gran ventilador de un centro comercial, el sonido producido por un aparato para hacer abdominales –éste no estuvo dentro de nuestro paseo—y los sonidos de los motores de los autos al acelerar en la vía pública.

Cuando ponemos atención a los sonidos que se generan en nuestro entorno inmediato —en este caso, el parque— podemos escuchar los planos sonoros que revisábamos en clase. Así pues, lo primero que percibimos fueron los pasos de la gente que corría, trotaba o caminaba en el parque “Los viveros de Coyoacán” que, regularmente, se encontraban en primer plano.

En ocasiones, el sonido de los pasos  trascendía de una intensidad fuerte a una débil, esto a medida que las personas se acercaban a nosotros o se iban alejando. De esta manera, los sonidos de las voces y los pasos se manifestaban, dependiendo el fragmento de tiempo, en un primer o segundo plano; esto ocurrió a lo largo de los 41 segundos que duró nuestro paseo sonoro.

En un tercer plano encontramos sonidos de diferentes naturalezas, tales como el sonido de una máquina que no se alcanza a percibir —suponemos que es por la calidad de nuestro micrófono— y el sonido del tránsito que circulaba a las 11:45 de la mañana en Av. Progreso.

Asimismo, nos atrevemos a comentar que había un cuarto plano: la canción I got a feeling del grupo The Black Eyed Peas, que se percibía muy tenue y para captarla teníamos que poner mucha atención. Posteriormente, descubrimos que el sonido de la música provenía del deportivo que se encuentra dentro de “Los Viveros De Coyoacán”, en donde jóvenes y señores, al ritmo de la música, se ejercitan y practican box. Lamentablemente, el sonido de la música no se escucha debido a nuestro medio de captación de sonidos.

Clasificando todos los sonidos que ubicamos, tenemos ritmos y tonos. Los ritmos son prácticamente tres: el primero es el de los pasos originados por una caminata, que van de un segundo y un silencio, un segundo y un silencio (sonaba pam-pam; pam-pam; etc). El segundo es el trote, donde el sonido del paso era más rápido; su duración era menor a un segundo y también había un intervalo de silencios entre los pasos (el sonido era pam-pam-pam.) El tercer ritmo fueron los pasos causados por correr; estos duraban mucho menos que los del trote e iban más rápidos y con un intervalo de silencio casi imperceptible (su sonido era pam-pam-pam-pam-pam-pam…).

Los tonos los reconocimos principalmente en las voces: la voz grave era del señor y la voz aguda de la señora, quienes conversaban; también los sonidos de los claxon tenían distintos tonos, ya que unos eran más agudos que otros. Y fuera del paseo sonoro, en la canción se escuchaban tonos más agudos, y en otras ocasiones más graves.

Las fuentes de la mayoría de los sonidos en el parque provenían de la naturaleza o de la interacción de las personas con ésta (el choque de las piedras contra los pies al caminar, correr o trotar). Los sonidos mecánicos eran los producidos por maquinaria (los autos, la máquina que nos remitía al ventilador del centro comercial y la música).

Escuchar los sonidos como elementos aislados causan una reacción sumamente diferente a escuchar un conjunto de sonidos, urdidos entre sí,  que componen una banda sonora (las voces, la música, el silencio entre los pasos, etc.). Entonces, si escuchamos todos los elementos, no aislados sino juntos, obtenemos ésta “composición musical” interpretada por diferentes instrumentos que le dan particularidad y originalidad.

Así, partiendo de la premisa de que la realidad no es estática, sino que está en constante movimiento y cambio, esta melodía ambiental no es posible trasladarla a otro contexto. Los argumentos que damos son los siguientes:
  • Difícilmente se pueden reunir todos estos elementos en otro espacio y en otro tiempo.
  • Aunque se logre reunir todos estos elementos en otro espacio, éste puede modificar el sonido. Por ejemplo, estos elementos no sonarán de la misma manera en “Los Viveros de Coyoacán” que en el “Parque España”, en la Condesa, ya que en el segundo influyen diversos factores, y aún menos, sonarán igual que en un parque de provincia.
  • El tiempo es otro factor que modifica nuestra atmósfera sonora. La modifica en tanto que no es lo mismo escuchar todos estos elementos a las 3 am de la mañana, que en alguna hora pico (12 del día, por ejemplo).
  • Otro punto es el clima: los adoquines que están en la entrada de los Viveros, con el calor comenzarían a “crujir”, mientras que con el frío no se escucharían. Asimismo, la madera con la humedad tiende a hincharse y crujir.
  • Un último factor es el día. No es lo mismo un lunes o un martes, a un viernes o sábado en donde se manifiesta un mayor ajetreo en casi toda la ciudad.
Por tanto, escuchar sonidos de manera aislada no es lo mismo que escucharlos de manera conjunta, ya que la armonía de nuestra composición sonora cambia. Creemos que logramos el objetivo de la actividad, puesto que pudimos sensibilizar nuestra capacidad auditiva y comenzamos un proceso para educar el oído. Oír no es lo mismo que escuchar: oír  consiste  sólo en percibir los sonidos, mientras que escuchar implica poner mayor atención; oír y escuchar nos ayudó a apreciar y distinguir  los sonidos desde otra perspectiva. 

Gabriela García García
Daniela Yuveri Rivera Torres
Aarón Asael Sánchez Ortega

5 comentarios:

  1. Chicle y pega
    Creo que pudieron incluir más sonidos para recrear el ambiente natural que caracteriza a los parques, pues en esta presentación solo se distingue el caminar por la grava y los murmullos de la gente, pero creo que pudo haber más elementos.

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    1. Si, coincidimos contigo. Lamentablemente el aparato con que grabamos no nos dejó apreciar otros sonidos que había, a demás que el lugar el caminar de la grava y la gente eran los sonidos que predominaban, por eso quisimos rescatarlos. Muchas gracias por tu comentario.

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  2. Equipo: El lenguaje es lo que escribo

    Su análisis es muy muy completo y bastante bueno sin embargo en cuanto al vídeo se quedan cortos, se muestra muchísimo el sonido de la graba al caminar y murmullos de gente cómo bien dijeron en el comentario anterior pero dejan que desear.

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  3. Apreciamos claramente los sonidos naturales incluidos en su reflexión, pero la apreciación de sonidos mecánicos es casi nula. Sin embargo, la precisión de términos -en cuestión de materia- sobre el análisis, explica mucho de ellos. La transición de imágenes es correcta, aunque del segundo 30 a 34, taparon un poco el micrófono del aparato y la recepción sonoro se apagó. La explicación es buena porque profundiza y no queda a flote ningún tema del lugar a recorrer, por ello resulta un buen trabajo.

    ¡Bien ahí por rescatar esa parte equipo!

    La Palestra del discurso.

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  4. De nuevo cuidado con su redacción. Por lo demás me parece un muy buen ejercicio.

    Sólo quiero señalar, como lo hace su compañero Sebastián, la pérdida del audio en los segundos 30 a 34 (aprox.) y el volumen bajo que tiene, cuiden esos detalles para sus próximos trabajos.

    Saludos.

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